El Precipicio

Opinión - Cartas

www.nosolomerida.es | Opinión | Fco. Capilla | Paro, paro y más paro. Miren a su alrededor y comprobarán como no tienen suficientes dedos para contar los familiares y conocidos que están en desempleo.

Vayan un día cualquiera a un centro comercial y observarán un número creciente de personas sin comprar, pasando la mañana. Son síntomas de nuestro principal problema: 141.300 extremeños sin empleo ni expectativas de tenerlo a corto plazo.

Se echan balones fuera: la culpa es de la crisis, de la globalización, de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, de la transición entre modelos, de frau Merkel, de los propios parados, de todos y de ninguno. Se huye de asumir responsabilidades.

Lo primero, el empleo expresaban los lemas tramposos de campañas electorales recientes. Los hechos dicen, sin embargo, que en el protectorado alemán en que se ha convertido nuestro país, lo urgente pesa más que lo prioritario. Nuestros gobernantes y el poder económico y financiero se muestran preocupados por el déficit y en él centran sus actuaciones, relegando a un segundo plano el verdadero drama: el elevado y asfixiante paro. Yo me pregunto: y luego qué? Cuando alcancemos sin resuello la meta del 3% del PIB de déficit en 2013 y echemos la vista atrás contemplaremos un tejido empresarial desmembrado con un ejército de seis millones de españoles en desempleo. Habrá sido estéril tanto sacrificio?

El empleo también necesita de un equilibrio macroeconómico y las políticas para lograrlo se han abandonado. Ya no es hora de discutir sobre paro estructural, cíclico, friccional o coyuntural. Es la cifra global y la inmensa dificultad de rebajarla a medio plazo lo que debe alarmarnos. Ciertamente luchar contra el desempleo no es tarea sencilla pero las políticas que se están llevando a cabo y que se anuncian cada día, no ayudan a solventar el problema, lo acrecientan.

Lo cierto es que en apenas doce meses han desaparecido 25.400 empleos en nuestra región. Lo incuestionable es que las políticas de austeridad nos están llevando al borde del precipicio. No quiero ser agorer0 pero creo que vamos a convivir durante muchos meses con esta situación porque estamos dentro de una espiral viciosa de estancamiento y retroceso. La teoría keynesiana indica que recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más. Y en ello estamos.

La austeridad exacerbada conlleva recesión, menos crecimiento económico, menos consumo, y más desempleo. Los propios gurús neoliberales comienzan a dar marcha atrás, incluso el ministro de Economía tímidamente empieza a reconducir su posición ultraliberal. Dice el Finantial Times que “la austeridad en exceso podría resultar contraproducente” y el FMI pontifica que “reducir la deuda es un maratón, no un sprint”. A buenas horas vienen a reconocer que la medicina es peor que la enfermedad.

Pero en España seguimos obcecados: se aprueba una subida de impuestos (IRPF) que vuelve a cargar mayoritariamente sobre las rentas del trabajo, se congelan por segundo año los salarios de funcionarios, se estudia subir el IVA, una mayoría de ciudadanos pierde poder adquisitivo. Todo esto reducirá el consumo y la demanda interna, agravando todavía más la crisis actual. Se está frenando la economía y su capacidad de producción de riqueza y empleo.

No hay una sola política coordinada de estímulo a nivel europeo ni español, ni un solo programa de reactivación económica. Las políticas de recualificación, formación, replanteamiento de la mala estructura económica, estímulo al inicio de la actividad emprendedora son inexistentes o inoperativas por los continuos recortes. El acceso al crédito de las empresas sigue bloqueado. Estas sí que son políticas urgentes.

Como ciudadanos no podemos seguir entregados a la resignación de que no se puede hacer nada, que debemos soportar sin un ápice de rebeldía los continuos ataques a nuestros derechos. El control del déficit es importante, pero más importante es luchar contra el desempleo de forma eficaz, cosa que no se está haciendo. En Extremadura reina la indolencia, se pierde más tiempo criticando lo que dejó de herencia el gobierno anterior que en centrarse en cómo reducir el paro. Los ERE se multiplican. El Plan 3E sigue virgen. Con una tasa de paro de más del 50% nuestros jóvenes vuelven a estar abocados a la búsqueda de oportunidades fuera de la región. El desempleo masivo ha llegado para quedarse. Canta Serrat: “Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando”. Ojalá.


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