Es mentira que las pensiones estén en peligro

Opinión - Colaboradores

OPINIÓN | La agenda política de las próximas semanas tendrá en la reforma de las pensiones planteada por el gobierno a uno de sus principales protagonistas.

Lo primero que deberíamos preguntarnos es cuál es el motivo por el que se nos plantean esta cuestión en estos momentos. Es cierto que vivimos la mayor crisis económica y social que ha provocado el capitalismo, pero también lo es que las condiciones en las que se financian los sistemas públicos de pensiones no tienen ninguna relación con las causas que han motivado esta situación.

Somos muchos los que pensamos que los motivos que han situado al sistema de pensiones en el centro del huracán no tiene nada que ver con la sostenibilidad económica del sistema, sino que justamente podremos encontrar las causas de este acoso en la gravísimo deterioro que está sufriendo los fondos vinculados a los planes de pensiones gestionados por bancos y aseguradoras.

Uno de los principales perjudicados por la debacle financiera han sido los fondos de inversiones formados con el dinero que originaban los planes de pensiones privados, cuyas dimensiones eran verdaderamente colosales. A comienzos de la década que acaba de terminar los tres fondos de inversión más importantes de este tipo aglutinaban un capital superior a 500.000 millones de euros. Creo que esta cantidad nos da la medida de la relevancia que tenía dichos fondos en el seno del mercado financiero internacional.

El inicio de la crisis originó la pérdida de buena parte de estos valores, con lo que muchos ciudadanos que confiaron sus ahorros, y su jubilación, en estos productos vieron como se esfumaba su dinero así como las promesas que les realizaron el día que decidieron suscribir un plan de pensiones con su banco.

Por suerte para los de siempre, los Estados se pusieron en marcha, y los aparatos de las administraciones públicas, tantas veces tildados de burocratizados e inútiles, rescataron a la banca privada, siempre tan  eficaz y eficiente.

Como no puede ser de otro modo, ante la debacle, los bancos no han tardado en responder y ante el desgaste que ha sufrido el negocio se han puesto manos a la obra, ¿y cómo? Pues como lo han hecho siempre, con el miedo como su mejor instrumento. La única manera que tienen los bancos de volver a recuperar su cartera de clientes en el negocio de los planes de pensiones es poner en tela de juicio la viabilidad de los sistemas públicos de pensiones, asustar al ciudadano y esperar  sentados a que la turba despavorida acuda a la sucursal más cercana para contratar un plan privado para garantizar su vejez. Buena prueba de ello lo constituye el hecho de que la mayoría de los expertos e instituciones que se han puesto manos a la obra con el asunto están íntimamente vinculados al mundo de la banca, que en muchos casos no es más que su patrocinador económico y profesional. ¿Las pensiones están en peligro? Pues no. Pero aquellos cuyos productos compiten con los sistemas públicos de provisión no cejarán hasta convencernos de que sólo estaremos a salvo cuando estemos en sus manos, y nuestro dinero en sus bolsillos.

Lo cierto es que pese a los que nos dicen todos los días, el sistema de pensiones en España consume tan sólo el 8% del PIB, mientras que en el resto de Europa esta cifras se eleva hasta el 12%. Lo cierto es que la presión fiscal en España es 7 puntos más baja que la media europea. Lo cierto es que el gasto social en nuestro país es inferior a la media  europea en 70.000 millones al año en euros estandarizados, (es decir corregidos según el poder de compra de cada país). Lo cierto es que el  superavit del Estado en materia de pensiones se sitúa en 8.000 millones de euros y el fondo de garantía dispone de 67.000 millones. Lo cierto es que el aumento de la esperanza de vida que pretende justificar el retraso de la edad de jubilación se debe al descenso de la mortalidad infantil, y no a que los españoles vivamos más años. Lo único cierto es que los más interesados en deterioro de la imagen pública de nuestro sistema de pensiones son aquellos que pretenden vendernos sus propios planes de pensiones. A estas alturas todos deberíamos tener claro que lo único que pretenden es quedarse con nuestro dinero y restringir nuestros derechos con el único propósito de aumentar su cuenta de resultados.

 

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