Convenio de las Freylas

Opinión - José Luís Arellano Herrera

www.nosolomerida.es | Opinión | José Luís Arellano Herrera | Hace 17 años (2001), con un grupo de amigos conseguimos fundar una asociación  por  el  estilo de la antigua y desaparecida “Asociación de amigos de Mérida para  la  unidad  de  Extremadura”,  y la llamamos COLECTIVO   LVSITANIA.

Grupo con el que a fuerza de ser sincero, le sacamos mucho provecho, pues entre otras cosas y con el apoyo del Consorcio de la Ciudad Monumental, conseguimos iniciar conversaciones para que el convento de “Santa Olalla de Las Freylas de Santiago”, pasara a ser propiedad municipal, ya que había sido propiedad  privada  desde  la desamortización de Mendizábal en 1836, pasando a manos entre otros de D. Serafín Molina (q.e.p.d.) y D. Francisco Moreno Caballero,  almacenistas  de  madera  por  más  señas.

Este convento fue trasladado a Mérida en 1530 desde Santiago de Robledo y se  construyó adosándolo al muro de los pies de la Iglesia de Santa Eulalia, tapiando la Puerta de los Perdones y comunicándolo a través del coro alto, facilitando con ello, que las monjas asistieran a los oficios religiosos sin tener que salir del convento.

He sacado a colación este tema, porque yo creo que merece la pena volver con el intento. En aquella ocasión fuimos algunos atrevidos del COLECTIVO LVSITANIA, los que  considerábamos  que  había  que  hacerlo y  lo conseguimos.

Recuerdo que socialistas y populares pugnaron por conseguirlo, pero fue el Partido Popular quien remató la faena nada más empezar la legislatura, después de muchas conversaciones a nivel personal con sus antiguos propietarios; por eso me gustaría que este asunto no entrara en saco roto y se pusiera en marcha como centro de peregrinación, hospedería, museo, centro de estudios y porque a esta ciudad le hacen falta muchas cosas, unas más importantes que otras, pero todas necesarias, si queremos darle  realce y un sentido capitalino a nuestra querida  EMÉRITA.

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